12 jun. 2010

BORRON HISTORICO II

BORRON HISTORICO (PARTE II)
OBRAS, EXPOSICIONES, MANIFIESTOS

Aníbal Ortizpozo


“Con la verdad no ofendo, ni temo.”
José Gervasio Artigas

Digo que aún los creadores observamos sorprendidos de cómo la porfiada condición humana en relación a la producción cultural y artística, oscila entre la admiración exaltada hasta la sacralización de una obra, su manipulación especulativa en el mercado de valores y simultáneamente el irrespeto que han sufrido algunas de ellas mediante la censura y cosificación como objetos sin vida que la burocracia engaveta, extravía o daña, que hoy forman parte de los hacinamientos existentes en los cementerios del arte y la cultura que son los Museos Nacionales.

Otro modo de irrespeto son las consideradas “obras maestras de arte” que ocupan el primer lugar de la crónica social en una sociedad capitalista a través de su alta cotización en el mercado. Son consideradas sólo una inteligente inversión, que contrariamente a los demás bienes materiales que se adquieren, tienen algo especial: que no se desvaloriza con el tiempo, sino todo lo contrario es más, si su autor ha muerto, mucho mejor. Como productos originales de mentes geniales, algunas de ellas suelen permanecer en cajas fuertes y depósitos bancarios, otras son objeto de falsificaciones, fraudes, especulaciones e intercambio en el lavado de dinero; es el fraude de la vida artística como lo superior con respaldo de corporaciones y grupos económicos de las sociedades capitalistas.

En oposición a todo esto, es necesario decir que la expresión plástica (y no digo Arte) es un derecho humano, así como el derecho que tiene el pueblo pobre o las clases desposeídas a disfrutar de la producción de sus creadores. Hay abundantes y excelentes trabajos de la producción artístico-plástica venezolana que no han tenido un tratamiento respetuoso ni adecuado, se les aplicó el borrón histórico, aún cuando ellas forman parte del Patrimonio Cultural Artístico de la Nación. Lo mismo sucede con las colecciones de empresas privadas o mixtas, donde por las sinrazones que ya conocemos, en sus directivos la incultura y la ignorancia son estelares; en otras palabras aquí se les ha invisivilizado como objetos de propiedad privada y exclusivamente una inversión.

¿Cómo se borra o invisiviliza una obra? Por exclusión permanentemente de la programación y curadurías de los museos. Cuando se la ha calificado por censura previa, como “no exhibible”, y se le engaveta. Cuando es dañada por una mala manipulación en las propias instituciones museísticas o sufre atentados del público. Cuando es necesario darla de baja, porque al no conservarla en adecuadas condiciones, se ha hecho irrecuperable. Cuando es sustraída o “desaparece” de los museos y galerías. Cuando las Editoriales la solicitan y después pagan por no publicarla. Cuando está en una institución que no le corresponde, fruto de donaciones forzadas, por ejemplo: pertenece al Museo de Arte Contemporáneo, sin que sea una obra contemporánea. Por estas y otras razones, cientos de obras están en la condición de “borradas” o “desaparecidas” siendo evidente que las nuevas generaciones no las conocen y a menos que suceda algo extraordinario, no las conocerán, ni disfrutarán.

No cabrían en varios libros, todas las experiencias que han afectado a obras individuales y colectivas, exposiciones y manifiestos, declaraciones de grupos de creadores progresistas de izquierda. Sólo señalaré algunos de los cuales puedo dar testimonio personal que sí sucedieron y que no se ha rectificado:
1. En la Mega Exposición del Arte Venezolano del Siglo XX 2003-2004 (que personalmente consideré una excelente idea, aunque un tanto ambiciosa y grandilocuente) se impuso la improvisación y la prisa en su realización, produciendo resultados no deseables. A simple vista, por razones de las “curadurías” para cada década, realizadas mayormente por críticos e historiadores del arte apegados a lo canónico y al concepto de “el arte por el arte”, se le aplicó un borrón histórico a todo el arte político y los llamados lenguajes de la subversión del arte venezolano. Naturalmente, surgieron las críticas, principalmente desde los creadores que apoyamos el proceso. (1) No conozco los detalles, pero se considera que fue a raíz de estas críticas que surge del despacho del Vice-Ministerio de Cultura de ese tiempo, la iniciativa de compensar ese vacío con una investigación y exposición de arte político venezolano. Investigación cronológica que estuvo a cargo de la museóloga Sra. Verónica Agustí, quien gentilmente nos contactó, desde luego en primer lugar al maestro Claudio Cedeño, para entrevistas, información y facilitar obras, imágenes, catálogos, afiches, manifiestos etc. Una vez concluida la cronología y disponiendo de las imágenes, se programa la exposición titulada “Insurgencia Rebelión y Utopía” para el día 11 de Diciembre del 2003 a las 5.00 pm. en el Cuartel San Carlos, con una invitación impresa que incluye una imagen de la pintura de César Rengifo “Buscando a Venezuela”. Resulta increíble que el día y a la hora fijada para la inauguración en presencia del Viceministro Farruco Sesto, la exposición no estaba montada, según narra el maestro Cedeño quien se hizo presente y lo declara en varias entrevistas (2). Las autoridades del viceministerio expresaron que se procedería a fijar otra fecha para su inauguración, la que nunca se realizó, ni se dio explicaciones hasta el día de hoy. Es un borrón histórico a obras que pertenecen a nuestra memoria histórica del arte venezolano.
¿Qué hacer? Es muy simple: el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, como institución del Estado debe rectificar y responder por esta acción, aunque las actuales autoridades no la cometieran, para que no quede impune, como un acto de delincuencia cultural.



2. Si observa en el lujoso catálogo de la Mega Exposición 2003 – 2004, años 70, en su página 356 encontrará la reproducción de dos magníficas caricaturas de los ex-presidentes Caldera y Herrera Campins realizadas por Bosco En este caso el borrón histórico es a la autoría de las obras, pues los responsables de estos libros-catálogos del Ministerio de la Cultura, aunque usted no lo crea, se la atribuyeron a Pedro León Zapata.


3. Otro ejemplo del cual, sin querer soy testigo, está referido a una obra de mi autoría de clara intencionalidad política titulada “Maquillaje”, referida a la miseria de los ranchos de Caracas, con la que participé en el Salón CONAC : “Arte y ciudad”, que se realizó en el Museo de Artes Visuales Alejandro Otero en 1991. La obra, después de pasar los filtros de jurados de selección y premiación, obtuvo el Primer Premio, que era de adquisición. A partir de 1991, la obra ha estado hacinada en algún depósito, donde me imagino permanece hasta ahora. En síntesis, la obra “Maquillaje” ha permanecido diecinueve años engavetada, borrada. Antes por el CONAC, hoy por el Ministerio de la Cultura.

4. Doloroso. Quince magníficas obras de talla en madera, del llamado “Arte Popular” del creador del Páramo de Cabimbú, Víctor González, perteneciente a la Colección del Museo Salvador Valero, fueron desechadas e incineradas, porque la polilla las hizo irrecuperables. Este museo perteneciente a la ULA, Núcleo Trujillo, durante muchos años estuvo, sin presupuesto, ni recursos para la conservación oportuna de obras.
5. Las obras pertenecientes al patrimonio cultural y artístico tangible e intangible venezolano que han desaparecido, son invisibilizadas o están dañadas, son muchas más de las que uno se imagina y abarcan, al dibujo, la pintura, la escultura, la arquitectura, el cine, libros, documentos, proclamas, manifiestos.
En ocasiones, el daño se produce a partir de buenas intenciones en los proyectos de restauración. Un ejemplo reciente, es la demanda presentada en la Fiscalía General de la República del Colectivo del Cuartel San Carlos, contra el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural - IPC adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. La acusación es por la destrucción de la memoria histórica tangible e intangible de un espacio donde estuvieron retenidos los revolucionarios de ayer, dejando testimonios escritos y dibujados en sus muros, colecciones de armas, hallazgos arqueológicos presuntamente de indígenas. Se acusa abiertamente a funcionarios del IPC de sustracción de puertas, ventanas y tejas, así como la destrucción de un mural realizado en un salón donde permanecían los presos del levantamiento del 27 de noviembre de 1992. El IPC por su parte se siente orgulloso de la “recuperación y construcciones” que realizó en dichos espacios, no obstante el Ministerio Público imputó al Director del IPC por malversación genérica y evasión de procedimientos de licitación. (3)
6. Existe un borrón histórico que por lo grande y desmedido de su acción, resulta ofensivo. Se ha borrado del mapa, artístico educativo a la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas de Caracas, como formadora de artistas. Tal Como lo fue de los artistas plásticos más relevantes de Venezuela, que han dado prestigio internacional al país y forman parte del acervo cultural de nuestra plástica. La larga lucha por su existencia como tal, que mantuvieron las comunidades de artistas-docentes y alumnos, se dieron durante más de 30 años contra un muro burocrático que terminó por derrotarlos, cuando desde los despachos de distintos Ministros de Educación de la Cuarta República, decidieron convertirla en un Bachillerato de Técnicos Medios en Artes Visuales, situación que continúa hasta hoy. De la defensa de la Escuela surge la proclama titulada “Manifiesto Mayo 2002” firmada por catorce reconocidos artistas-docentes, planteamiento que también fue silenciado y olvidado por la burocracia del Ministerio de Educación. (4)

Los ejemplos mencionados, desgraciadamente no son excepcionales, sino más bien se trata de una acción sostenida que perjudica a nuestro patrimonio cultural-artístico. Por ello es urgente y necesaria la revisión y rectificación de estas lamentables situaciones con transparencia y amplia difusión. Los creadores nos preguntamos por ejemplo: ¿qué venezolano -incluyéndome- conoce cuántas, cuáles y cómo son las obras que permanecen sin ser exhibidas en nuestros museos del Estado o aquellas obras asechadas por la humedad y la polilla, en bodegas inadecuadas de algunos museos? ¿Cuántas de las que formaban parte de ese inventario desconocido, murieron de tristeza y soledad? ¿Cuántas están enfermas y cuántas se pueden rescatar para ser exhibidas ampliamente a toda la población, itinerando en todas las regiones del país y exterior?
El daño al patrimonio cultural es lo que permanece, acostumbro a decir, como un paisaje inamovible a través del tiempo. Sólo los cambios verdaderamente revolucionarios, nos indican que podríamos superar esta situación. La creación de una Ley Orgánica de Cultura que surja de la participación y el debate de los propios creadores, podría ser el comienzo del futuro al que aspiramos, el Socialismo.


NOTAS:
1. Ortizpozo Aníbal, Quien mucho abarca… El Arte venezolano del siglo XX. La Megaexposición, Debate Cultural, febrero 2004. (http://www.debatecultural.net/Observatorio/AnibalOrtizpozo5.htm) - La participación todo un aprendizaje, Revista Question, 2005, Red Voltaire, 2005 http://www.voltairenet.org/auteur121496.html?lang=es
2. Humor Grafico Imprescindible, Entrevista a Claudio Cedeño, Editorial Question, pag 12. 8 de julio 2007: http://humorgraficonecesario.blogspot.com/2007/07/los-dibujantes-piensan-luego-insisten.html
3. Paúl del Rio denunció daños contra el Cuartel San Carlos, Aporrea.org, 25 enero 2008 http://www.aporrea.org/contraloria/n108112.html - http://encontrarte.aporrea.org/noticias/n9550.html
4. Manifiesto Mayo 2003, Debate Cultural, mayo 2003. http://www.debatecultural.net/Acciones/manifiesto.htm