1 oct 2012

AGUACERO DE DOLARES, SOBRE EL TERRITORIO VENEZOLANO

Prácticas injerencistas de USA en el financiamiento de campañas electorales.

Aníbal Ortizpozo

“No se puede confiar en el
 imperialismo, pero ni tantito así. ¡NADA!
Ernesto Guevara


Cuando un ciudadano común, como nosotros, tiene la oportunidad de ver en la TV un video “clandestino”, donde un empresario transnacional está entregando dinero a un político, para una  campaña presidencial, este acto no es casual, ni único, es parte de viejas prácticas recurrentes, de financiamiento de la derecha oligárquica empresarial nacional y transnacional. Cuando ese aguacero de billetes o bienes materiales ocurre en las concentraciones, actos de campaña, entregados por asistir a ellos, estamos en presencia del más tradicional acto de corrupción electoral, la compra de adhesión, de conciencias y de votos futuros.

En nuestra memoria histórica, sobre injerencia y compra de conciencias, naturalmente están las que ejecutó el “Congreso por la libertad de la Cultura”. Eran tiempos de la guerra fría y el anticomunismo persecutorio, o “Macarthismo”, que operó dentro del propio EEUU. Su acción intimidatoria logró una extensa colección de intelectuales financiados por la CIA, que además de su parcialidad política, predicaban “su pretensión de que eran desinteresados buscadores de la verdad, humanistas iconoclastas, intelectuales libre pensadores o creadores del arte por el arte, que se interponían contra los corruptos “escritorzuelos comprometidos”…(1)  Por otra parte, se produjo el apoyo “desinteresado” a intelectuales y artistas en forma de bolsas de trabajo, becas, premios y dinero en efectivo, políticas que continúan hasta hoy, pero que deben ser objeto de otro ensayo.

En nuestro siglo XXI, especialmente cuando de desestabilizar se trata y hay en perspectiva elecciones presidenciales, el aguacero de dólares se orienta principalmente sobre los medios de comunicación, periodistas, agencias encuestadoras, dirigentes políticos y sociedad civil organizada en ONGs.

A los tradicionales financistas del exterior, se han sumado nuevas organizaciones, para suministrar  recursos económicos a la oposición en venezolana en sobre-marcha contra la administración del Presidente Chávez, incluyendo el golpe militar del 2002.
Un dibujo político a modo de caricatura de mi autoría, publicado en junio 2007 por la Revista Koeyu Latinoamericano Nº94, titulado “Fichas del Imperio” releja esta situación, con él reiteré la denuncia de la política injerencista norteamericana y el suministro de dólares para desestabilizar. Fue, muy difundido porque en la imagen se podía leer los nombres de las organizaciones financistas desde Estados Unidos: Center for Applied NonViolent Action and Strategies CANVAS/ Freedom House / Albert Einstein Institute AEI/ International Republican Institute IRI/ Department of State/ Defense Intelligence Agency DIA/ U.S. Agency for International Development USAID/ National Endowment for Democracy NED. Y las organizaciones receptoras en Venezuela: Coordinadora Democrática hoy Mesa de la Unidad/ Varias ONGs/ Súmate/ Oficina de Transición / Resistencia Civil/ Oposición Política Generalizada /Organización de Venezolanos en el Exilio ORVEX/ Periodistas de los medios impresos, digitales, radio y televisión, opositores.(2)  Consciente que no están todos los que son, se nos ocurre incluir y preguntar por el rol que juega en el financiamiento de campañas electorales la Cámara Venezolano Americana de Comercio e Industria, VENAMCHAM y la Asociación Venezolano Americana de la Amistad AVAA, ambas organizaciones profundamente vinculadas a la Embajada de EEUU y sus intereses políticos en Venezuela.


La política económica injerencista, es conocida y ha sido denunciada hasta la saciedad en Venezuela y el mundo, por la abogada Eva Golinger, quien con su equipo jurídico desde las entrañas del imperio, analiza variados documentos especialmente los “desclasificados” de la CIA, suministrados, por ley, por del propio Gobierno norteamericano, donde se establece fehacientemente la compra y el financiamiento de campañas ejecutadas por de periodistas, dueños de medios, dirigentes de grupos políticos. También se ha financiado a sociedades civiles que se escudan bajo sospechosas ONGs, que terminan siendo descubiertas como “contratistas sembrados” en los países que se quiere desestabilizar.
“Los millones de dólares siguen fluyendo –escribe Eva Golinger– desde las agencias de Washington a los grupos políticos de la oposición, una gran parte de la cual se ha invertido en su campaña electoral. El Presidente Barack Obama había solicitado un fondo especial en su presupuesto nacional este año de 5 millones de dólares para la campaña opositora en Venezuela. Ese dinero fue adicional a los más de 15 millones ya apartados para financiar grupos opositores en Venezuela a través de la USAID y sus múltiples contratistas.
El Fondo Nacional para la Democracia (NED) ha canalizado más de 1.5 millones a grupos antichavistas este año, enfocando su “ayuda” especialmente en sectores jóvenes y periodistas y medios privados. Según su último informe, una parte significativa de esos dólares fue entregada a grupos como Voto Joven, que se dedican a promover la campaña contra el Presidente Hugo Chávez dentro de la juventud. Otra gran parte de ese pote de oro fue a organizaciones como Espacio Público, dedicadas a denunciar supuestas violaciones contra la libertad de expresión en el país”.

En reciente twitter de Eva Golinger, podemos leer: “Lo que medio millón de dólares de agencias USA compra: Un joven opositor amargo y violento: Yon Goicoechea” (4)
 “Asimismo,Golingerrecordó que “Duddy” (Ex embajador de EEUU en Venezuela) fue expulsado en el 2008 de Venezuela, debido a sus actividades de injerencia, este es un personaje que ha solicitado millones de dólares para financiar grupos de la oposición en Venezuela, para contrarrestar al gobierno bolivariano antes los medios de comunicación y obtener una injerencia plena, lo peor de todo esto es que la oposición venezolana es cómplice buscando acciones violentas contra su propio país y su propia soberanía”. (3)

Haití, Honduras y Paraguay fueron las víctimas más recientes de la injerencia  de USA en Latinoamérica. En la actualidad la mano peluda del IRI Instituto Republicano Internacional,
información revelada por del Secretario de Estado Mark Feierstein, afirma que Colombia, México, Centro América y Perú están en la lista de prioridades. Además reveló abiertamente que se dedicará “cinco millones” para la “democracia en Venezuela”. Por su parte, Evo Morales denunció que su país estaba siendo espiado a través de USAID y declaró “estoy convencido que algunas ONGs, especialmente aquellas financiadas por USAID son la quinta instancia de espionaje, no solo en Bolivia, sino en toda Latinoamérica”.

Cuba ha sido el laboratorio por excelencia donde el IRI ha gastado millones de dólares para destruir la revolución cubana desde Washington. Las informaciones filtradas hablan que, de nueve millones que recibió para regalar a nueve contratistas, el IRI recibió 693.069 para enseñar su versión capitalista de “democracia” a los cubanos. Como es sabido, el gobierno norteamericano, paga el trabajo de la contrarrevolución, enmascarándolo como premios a los más destacados disidentes cubanos, encargados de enlodar a Cuba en los medios de comunicación transnacionales en manos de la derecha anticomunista del exterior. No olvidemos que el IRI es el sustento diario de organizaciones tristemente célebres como, Reporteros Sin Fronteras y People in Need, en sus acciones de propaganda anticubana.    

En resumen, Estados Unidos invierte mil millones de dólares en las operaciones “humanitarias” en Latinoamérica y el Caribe de su llamada Agencia para el Desarrollo Internacional USAID.
  
“Cada año, el Departamento de Estado reparte millones de dólares de los fondos públicos estadounidenses a la USAID, la NED, el IRI, la NDI, Freedom House, y otras organizaciones con nombres benignos y caras ocultas, para promover su agenda a nivel mundial, encubierta en la fachada de una ONG que trabaja en pro de los derechos humanos. En realidad, estas organizaciones promueven solo los intereses de la élite estadounidense y su sed insaciable para dominar al mundo.
Son decenas de millones de dólares, provenientes en gran parte del contribuyente norteamericano – sofocado por la crisis - que el IRI riega anualmente entre las organizaciones subversivas que genera, alentándolas a desestabilizar gobiernos legítimos. En nombre del desarrollo económico, de la ayuda humanitaria y de los derechos humanos.
Además de los fondos del Departamento de Estado, de la USAID, de la NED, el IRI recibe generosas contribuciones de grandes corporaciones, entre las cuales multinacionales tan famosas como las petroleras Chevron, ExxonMobil y BP, las transnacionales de las comunicaciones AT&T y Bell-South, el holding de cervecerías Anheuser-Busch (vinculado con la esposa de McCain), el gigante de la aeronáutica Lockheed Martin. Y de la proveedora de mercenarios Blackwater, alias “Xe Services LLC”, por cierto mejor conocida por sus crímenes que por la “promoción de la democracia”.(5)

Como chileno, no olvido, que el financiamiento del sangriento Golpe Militar en Chile, lo llamamos la gran “conspiración del imperialismo del dólar”. EEUU puso fin al gobierno de la Unidad Popular que era insoportable para los poderosos del gran capital. Para asegurar su lucro no se detuvieron ante nada. Se trataba de ganancias y privilegios. Por eso, quien busque los culpables de los crímenes horrorosos perpetrados en Chile, los encontrará, ante todo, en las oficinas de las grandes transnacionales y bancos de los EEUU y otros países imperialistas, especialmente en sus embajadas, donde efectivamente funcionó, “la confesa CIA”, sus servicios de inteligencia militar, los centros de propaganda y taquillas para la entrega de dólares. En estrecha alianza con la oligarquía nacional y los generales traidores que conspiraron para degollar al pueblo de la Unidad Popular (6)
Por eso siempre he dicho, que es correcto preocuparse por las bases militares norteamericanas, pero que hay que hacerlo mucho más, “con ojo vigilante” por sus embajadas, porque son el cerebro de la injerencia y desestabilización y la que entrega los recursos económicos para los golpes suaves y las invasiones.
En el próximo año se cumplirán 40 años del cruento golpe militar chileno financiado por el imperialismo, las empresas transnacionales y civiles de la derecha oligárquica, acciones como éstas, que cuentan con el repudio mundial, siguen produciéndose en el planeta, sin que las naciones y sus organismos tengan la capacidad y voluntad política para impedirlas. Me pregunto, ¿quién le pondrá finalmente el cascabel al gato?

ortizpozo@gmail.com




PARA SEGUIR LEYENDO

1.     James Petras, LA CIA Y LA GUERRA FRÍA CULTURAL,  Centro de Estudios Miguel Enrique CEME, Archivo Chile.
2.     Aníbal Ortizpozo, FICHAS DEL IMPERIO, Dibujo Político, publicado en Revista Koeyu Latinoamericano Nº 94, Venezuela.
3.     Eva Golinger, Radio del Sur, 18 setp 2012/ Aporrea - 03/09/2012
4.     Eva Golinger, Twiter de fecha 29 sept 2012
5.     Jean Guy-Allard,  EEUU, GASTA MIL MILLONES ANUALES EN OPERACIONES DE INJERENCIA/USAID-CIA, publicado en www.contrainjerencia.com
6.     Aníbal Ortizpozo, SALVADOR ALLENDE. CIEN AÑOS, TODOS LOS SUEÑOS, Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información MINCI, Junio 2008, Venezuela.


30 ago 2012

LA MANOSEADA ENTELEQUIA AQUELLA, DEL COMPROMISO.


Enrolamiento Político de Intelectuales y Artistas. ¿Cuándo? ¿Con quién? ¿Para qué?

Aníbal Ortizpozo
“si un artista revolucionario habla sólo lo racional,
 es que le falta algo de artista
 y si habla sólo lo irracional,
 es que le falta algo de revolucionario”.

Roberto Matta E.


Los fuertes vientos de cambio que soplan en Suramérica, son los que le han dado beligerancia, presencia a aquella vieja controversia, que al igual que ayer, sus enfoques se entrelazan y enturbian con diversos factores, como la independencia del artista, el llamado arte comprometido, el dirigismo estatal, el arte oficial, la formación profesional del artista y sus vicios autoritarios de los status de el maestro y los discipulitos, la alquimia laboral, cómo sostenerse en lo económico para vivir y crear, la autodefinición como trabajador del arte y cultura, el enfrentamiento al mercado, la crítica de arte y la carencia de previsión social de los artistas.
La inclusión de estos factores se ha prestado a brillantes polémicas, pero también a grandes tergiversaciones, producto de la pugnacidad de intereses políticos-económicos encontrados. Sé que es un viejo tema con el cual hemos tropezado mil veces, que no por viejo deja de tener vigencia, porque el divorcio entre arte y sociedad ha sido permanente.

Creación especial del artista Edmundo Vargas para este ensayo.
Este estelar debate del último tercio del siglo pasado, vigente hoy, “el compromiso social del artista”, al cual agregaría el esquivo compromiso de la seguridad social por parte de los Gobiernos, Estados e instituciones con sus creadores. También respetar y hacer realidad el derecho humano que tienen de expresarse a través del arte, así como el de los ciudadanos a disfrutar de sus obras. Tema al cual me referí brevemente hace algunos años en un pequeño ensayo: “Conciencia ética e imaginación política. ¿Qué pasa en Latinoamérica con nuestros intelectuales y artistas?”(1), aporte al debate necesario que cada día debemos sostener los intelectuales y artistas, en la perspectiva de los cambios sociales revolucionarios que se están produciendo en nuestra patria grande.

Como creador, me inquietan y me siguen inquietando pensamientos que me habitan por años, como una fuerza interior de hombre suramericano, dispuesto a explicarse la vida, su sentido, si hay sentidos aún. Revelar sus misterios, ver qué hay debajo de una piedra, destapar ollas, hacer visible lo que se invisibiliza, especialmente cuando está hecho a propósito y con mala intención contra humildes y desposeídos de la tierra.

La porfiada memoria. Enfrentados como estábamos, años 60/70, por una parte los considerados “artistas comprometidos” y por otra, los llamados “del arte por el arte” a quienes no les interesaba para nada nuestra posición, porque para ellos, lo nuestro era de “comunistas” dogmáticos y subversivos, mientras ellos haciendo gala de su individualismo trabajaban -legítimamente- para las galerías comerciales de los mercados del arte, confirmando lo escrito por Mariátegui: “La burguesía quiere del artista un arte que corteje y adule su gusto mediocre. Quiere, en todo caso, un arte consagrado por sus peritos y tasadores. La obra de arte no tiene, en el mercado burgués, un valor intrínseco sino un valor fiduciario. Los artistas más puros no son casi nunca los mejor cotizados. El éxito de un pintor depende, más o menos, de las mismas condiciones que el éxito de un negocio. Su pintura necesita uno o varios empresarios que la administren diestra y sagazmente. El renombre se fabrica a base de publicidad.(2)

La verdad, es que yo me consideraba en esos tiempos y me considero aún, un creador que abogo por una expresión artística libre sin dirigismo de ningún tipo y al mismo tiempo responsable con su ecosistema, comunidad y la vida toda en el planeta.  Nunca he creído en la crítica de arte, manipuladora máxima de los reconocimientos y premios, que funcionan como propaganda curricular competitiva para la configuración de élites impuestas desde el mercado del arte.
Es sabido que los artistas buscamos por todos los medios mostrar nuestras obras. La venta de alguna de ellas, será siempre como sacarse la lotería, a menos que se disponga de una maquinaria comercial eficiente, el escritor -y esto es igualmente aplicable al artista- ha de ganar dinero para poder vivir y trabajar, pero de ninguna manera ha de vivir y trabajar para ganar dinero…" decía ya el joven Marx y añadía que la actividad literaria -y la artística- ha de tener una finalidad en sí misma, y que la primera condición para la libertad de creación ha de consistir evidentemente en no convertirla en medio de existencia” escribe Antoni Tàpies. (3)

Estoy convencido que nuestra obra debe estar estrechamente ligada con la ideología de las fuerzas revolucionarias existentes. En nuestros países dependientes, los intelectuales y artistas que creemos en un cambio social por la vía pacífica, debemos ser profundamente autocríticos; combatir primero a los enemigos que habitan en el interior de cada uno de nosotros: el individualismo, la auto conmiseración, la falsa modestia; luego, desechar los instrumentos y métodos desgastados del capitalismo, comprender el por qué de las dificultades de estos periodos de transición al socialismo y lo negativo de la aplicación de políticas culturales del entretenimiento masivo al estilo del show bussines. 

En relación al discurso público de los dirigentes en el poder y los tiempos que dura una transición, el escritor Julio Cortázar afirmó: “rechazo toda postergación de la plenitud humana en aras de una hipotética consolidación a largo plazo de las estructuras revolucionarias. Mi humanismo es socialista, lo que para mí significa que es el grado más alto, por universal, del humanismo; si no acepto la alienación que necesita mantener el capitalismo para alcanzar sus fines, mucho menos acepto la alienación que se deriva de la obediencia a los aparatos burocráticos de cualquier sistema, por revolucionario que pretenda ser”. Y sobre su militancia política Julio Cortázar escribe un concepto que como refugiado político comparto: “Cuando se me reprocha mi falta de militancia política con respecto a la Argentina, por ejemplo, lo único que podría contestar es, primero, que no soy un militante político y, segundo, que mi compromiso personal e intelectual rebasa nacionalidades y patriotismos para servir la causa latinoamericana allí donde pueda ser más útil.” (4)

Aquí Julio toca el tema de los artistas refugiados, exiliados, extensivo a emigrantes, enviándoles un contundente mensaje a las alianzas estratégicas con el capital privado, a los críticos nacionalistas y xenófobos cuando afirma que los exiliados no somos ni mártires, ni prófugos, ni traidores y que sean quienes conocen nuestras obras, quienes deben opinar.
La primera práctica de un arte fuertemente comprometido en lo social con una revolución en el poder, fue cuestionada, antes de 1967, entre otros, por un revolucionario Ernesto Guevara cuando se preguntaba en relación al realismo socialista soviético, “pero, ¿por qué pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la única receta válida? No se puede oponer al realismo socialista ‘la libertad’, porque ésta no existe todavía, no existirá hasta el completo desarrollo de la sociedad nueva; pero no se pretenda condenar a todas las formas de arte posteriores a la primera mitad del siglo XIX desde el trono pontificio del realismo a ultranza, pues se caería en un error proudhoniano de retorno al pasado, poniéndole camisa de fuerza a la expresión artística del hombre que nace y se construye hoy.” (5)
Esa experiencia, la del realismo socialista soviético, que los creadores rechazamos en su tiempo, nos alertó, pero, aunque usted no lo crea, permanece silente, como un fantasma amenazante en ciertos dirigentes políticos obcecados.

Muchos de nosotros crecimos y cargamos de sentido nuestras vidas a partir de Marx, de la mano de Mariátegui, el Che y Allende, rechazando en las calles y desde nuestros talleres la sangrienta e injusta realidad suramericana. Consecuentemente realizamos nuestro trabajo creador, con una orientación crítica testimonial, no obstante la derecha, y no podría ser de otro modo, descalificó nuestra obra como “panfletos comunistas”, y la izquierda idiota, sectaria, también cuestionó nuestra obra, porque no obedecía a sus líneas partidistas.

De todas mis lecturas y relecturas recuerdo muy especialmente el libro: “Clave para Matta”. Un extraordinario diálogo de compañeros artistas a quienes conocí personalmente, el escritor cubano Lisandro Otero y Roberto Matta, chileno, uno de los más grandes pensadores y creadores de la plástica  universal. Una de las preguntas que Lisandro le hace a Matta y que tiene que ver específicamente con nuestro tema: “¿Crees en el compromiso social del artista?”, tuvo una respuesta que resultó sorprendente: “Nunca he creído en l’engagement, nunca he querido el compromiso político. He creído más bien en una poética de las revoluciones. Creo que el comprometido tiene algo de recluta. Para que el aporte del artista sea válido, no puede hacerse en condiciones de recluta. Se necesita una integración total, voluntaria, sin que el deber entre a considerarse, sino el ser. Es el ser revolucionario el que cuenta. Hay más vitalidad si uno inventa otro humanismo que si uno aplica el humanismo conocido”. (6)

Para quienes no conocen al artista, su obra pictórica y pensamiento político-filosófico, es necesario destacar que Roberto Matta, chileno (1911-1991+), ha sido públicamente, uno de los artistas latinoamericanos consagrados, más comprometidos con las luchas revolucionarias antiimperialistas y anticolonialistas de Cuba, Argelia, Angola y Chile entre muchas otras.
Su respuesta, que comparto, apunta al problema principal del llamado “compromiso social del artista” que es la imposición dogmática y exigencia perentoria a comprometerse con estructuras  ideológicas y prácticas políticas impuestas desde el poder, de lo que no se puede disentir, a riesgo de ser expulsado del partido u organización a la cual se pertenece. Quienes crean en  compromisos como éste, estarían estableciendo una práctica donde al artista no se le permite ninguna espontaneidad, sino él y su obra estarían sometidos a las instrucciones, disposiciones, administración, control e inspección de las autoridades competentes. Resulta inaudito que en la actualidad aún existan en Latinoamérica dirigentes políticos que se autoproclaman de izquierda, socialistas y revolucionarios, que mantengan la tendencia a establecer y repetir, que el arte debe ser popular y su prioridad es satisfacer la revolución, servir a las masas, a como dé lugar.
El dilema surge, cuando el artista revolucionario, incluso militante, se manifiesta en contra de determinados aspectos, que son urgentes de revisar y rectificar dentro de un proceso de cambios. Para el partido, lo doctrinariamente correcto, es que el artista escriba, pinte o componga obras que alaben o realcen la causa, o de lo contrario es calificado como un reaccionario decadente, contrarrevolucionario.

“El nuevo arte no nace de las doctrinas, sino de las obras -afirma Fischer- nada se adelanta en el terreno de la estética con recetas de cocina. Se coge al hombre sencillo. Se le echan unas dosis de heroísmo positivo, mezcladas con resoluciones del Congreso del Partido -optimismo, carácter nacional y parcialidad-. La masa que resulta de todo esto es densa y espesa, y ni siquiera la levadura del talento logra hacerla subir.” (7)

Naturalmente, no cabe duda que ha existido, existe y es visible el llamado “arte comprometido”, en el trabajo creativo de una multitud de artistas en el mundo. Sólo que ese compromiso, como pudiera pensarse, no ha nacido de la militancia política, enrolamiento o imposición. Intelectuales y artistas hemos hecho y hacemos nuestra guerrilla cultural artística desde hace muchísimo tiempo, con recursos propios y comunitarios, con todas las manifestaciones, lenguajes y técnicas artísticas a nuestro alcance; desde la literatura, música, teatro, plástica, cine, fotografía, grafitis, humor gráfico, performances, multimedia y arte digital, especialmente contra toda forma de opresión y violación a los DDHH, el imperialismo yanqui y sus transnacionales depredadoras.
Grandes obras del llamado “arte comprometido” están presentes en la Historia Universal de las Artes Plásticas y se pueden apreciar directamente en museos e instituciones, como el Guernica de Picasso, o Los Tres de Mayo de Goya, La edad de la ira de Guayasamín, las obras de Diego Rivera, Siqueiros, Orozco en los murales sobre la revolución mexicana. El mural de Matta en La Granja Santiago Chile, la obra de Portinari en Brasil, Carpani en Argentina. Obras de músicos cineastas, dramaturgos y poetas como Neruda, Vallejo, M. Hernández, Mistral, García Lorca, “Chino” Valera Mora, Ludovico Silva -pensador marxista y poeta venezolano-, miles de creadores, imposible de nombrar a todos. Esas obras nacen cuando el artista se solidariza y asume como propios los temas de los movimientos sociales que lo conmueven, porque ellos afectan a toda la humanidad; hay obras contra la represión y brutalidad policial, la desertificación, la violencia de género, las guerras y el armamentismo, por ejemplo. También las hay contra la burocracia, la corrupción, la mentira mediática y la injerencia de las grandes potencias.

Siempre nos estamos interrogando: ¿Cuáles son las claves y las puertas que un artista dispone para que, con su conciencia social o individual, pueda descifrar la realidad?
El creador, sin proponérselo, le ha devuelto a la voz “realismo” su verdadero significado a través de una representación simbólica. En otras palabras, las imágenes visuales de una misma realidad, interpretada por varios artistas, nunca serán una copia de esa realidad, ni aunque sea vista a través del lente fotográfico. Los creadores no nos quedamos con una realidad transformada solo en arte visual, sobre la premisa del saber artístico y científico que nos conduce al uso de la razón como lo absoluto. “Ciencia y arte son formas muy diferentes de dominar la realidad, -afirma Ernest Fischer-  y cualquier comparación simple induciría a errores, sin embargo es innegable que el arte descubre nuevos campos de la realidad, que hace visible lo que hasta ahora entonces estuvo oculto, hace perceptible lo que hasta entonces nunca había sido oído”.

En relación al esquematismo de la crítica y crónica de arte que despolitiza y orienta sólo en el sentido estético al espectador, Honor Arundel afirma: “El esquematismo es enemigo del arte. El arte verdadero nunca ha sido la simple formulación “artística” de conclusiones científicas definidas, ni de ideas filosóficas o políticas, aunque proporcione un conocimiento de la realidad y presente un determinado matiz ideológico, la imagen artística no sólo refleja la realidad, también contiene una u otra evaluación de ella, algo que afirma o rechaza. En dicha evaluación se manifiestan el sentido ideológico y el contenido de la imagen artística.” (8)

Cuando el artista libera su imaginación creadora, se proyecta al futuro; ello le obliga a enfrentar una sociedad ambivalente -a medio construir- en forma crítica. Su adhesión a los principios y valores de la sociedad socialista que sueña, le impide elogiar aquello que estando en plena transición, contradice dichos principios. Es natural que los creadores insistan en que su producción artística sea la ratificación de su ideología socialista, no cabe la autocensura del “no es conveniente por ahora”, e insisten que al campo del arte y la cultura no ha llegado, ni un ápice la revolución. Los artistas e intelectuales socialistas, estamos convencidos de las enormes posibilidades del socialismo, en cualquiera de sus etapas, de transición y construcción, o en el poder.  Sentimos tristeza e indignación cuando no se aprovechan estas posibilidades, cuando la marcha hacia una conciencia ética, liberación plena, justicia social, chocan contra la rutina burocrática, arbitrariedad y carencia de formación política de los funcionarios que diseñan los lineamientos culturales y artísticos estatales, que continúan dependientes y atrapados en viejas normas provenientes de la estructura capitalista pre-existente.

Caracas, Venezuela, 2012

PARA SEGUIR LEYENDO.
1. Aníbal Ortizpozo. CONCIENCIA ÉTICA E IMAGINACIÓN POLÍTICA. Ensayo. Blog Del grito a la palabra.
2. José Carlos Mariátegui. EL ARTISTA Y LA ÉPOCA. Editora Amauta. Lima, Perú.
3. Antoni Tàpies. LA PRÁCTICA DEL ARTE. Editorial Ariel. Barcelona.
4.  Rita Gilbert.  7 VOCES. JULIO CORTÁZAR. París
5. Ernesto Guevara. EL SOCIALISMO Y EL HOMBRE. Ediciones Corma. Santiago Chile.
6. Lisandro Otero. CLAVE PARA MATTA. Edit. Letras Cubanas. La Habana.
7. Ernst Fischer.  EL ARTISTA Y SU ÉPOCA (Zeitgeist und Literatur) Editorial Fundamentos. Madrid.
8. Honor Arundel. LA LIBERTAD EN EL ARTE. Edit. Grijalbo. Col 70. México

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